En resumen
El tratamiento de conducto casi no duele: se hace con anestesia local y el diente queda dormido durante la sesión. El dolor que la gente le teme es el de la infección o el nervio inflamado que había antes — y la endodoncia justamente lo saca. Después podés sentir una molestia leve unos días.
¿Por qué la endodoncia tiene fama de dolorosa?
La mala fama viene de una confusión. Casi siempre, quien llega a un tratamiento de conducto viene con un dolor fuerte de antes: una caries profunda que llegó al nervio, un diente muy sensible al frío o al calor, o una infección con inflamación. Ese dolor es real y puede ser intenso, pero no lo causa la endodoncia: lo causa el problema que la vuelve necesaria.
El tratamiento de conducto justamente saca ese nervio inflamado o infectado y limpia el diente por dentro. Es decir, es lo que corta el dolor, no lo que lo genera. Muchos pacientes llegan peor de lo que se van.
La confusión también viene de años atrás, cuando había menos anestésicos y peor tecnología. Hoy es distinto: en Zuro el conducto lo hace un endodoncista (el especialista en conductos) o un odontólogo matriculado, con anestesia y diagnóstico por imágenes en la misma clínica.
¿Qué se siente durante y después?
Durante la sesión, poco y nada. El diente y la zona se duermen con anestesia local, la misma que se usa para arreglar una caries. Vas a sentir presión o movimiento, pero no el dolor agudo que traías. Y si en algún momento sentís molestia, se lo decís al profesional y refuerza la anestesia.
Después, cuando pasa el efecto, es normal una molestia leve o cierta sensibilidad al morder durante unos días, sobre todo si el diente venía muy inflamado. Suele controlarse con analgésicos comunes y va bajando solo. No es el mismo dolor que te llevó a la consulta.
Ojo: un dolor fuerte, hinchazón que crece, o dolor que aparece varios días después no es lo esperable. Si te pasa, contactá al profesional que te atendió; no lo aguantes en casa.
Cómo es el tratamiento, paso a paso
- Diagnóstico por imágenes. Se saca una radiografía en la clínica para ver el diente por dentro y confirmar que necesita conducto.
- Anestesia. Se duerme el diente y la zona antes de empezar. A partir de ahí no deberías sentir dolor.
- Limpieza del conducto. El endodoncista retira el nervio inflamado o infectado y limpia y desinfecta los canales por dentro del diente.
- Sellado. Se rellenan los conductos con un material que los cierra y sella, para proteger el diente de nuevas infecciones.
- Reconstrucción. Se tapa el diente y, según el caso, puede necesitar una corona para protegerlo. Qué necesita tu diente lo define el profesional.
- Control. Puede hacerse en una o más sesiones, con un control posterior para confirmar que todo cicatrizó bien.
¿Y si me lo saco en vez de tratarlo?
Es una pregunta común: si el diente duele, ¿no es más fácil sacarlo? En la mayoría de los casos, no. La endodoncia busca justamente conservar tu diente natural, que suele funcionar mejor que cualquier reemplazo. Sacarlo es la última opción, no la primera.
Cuando falta un diente, los de al lado tienden a moverse y cambia la forma en que masticás. Reemplazarlo después suele necesitar un implante o una prótesis, que llevan más tiempo y más plata que haber conservado el original. Por eso, mientras el diente se pueda salvar, tratarlo suele ser la mejor decisión.
Igual, esto lo define el profesional según tu caso: hay dientes que ya no se pueden salvar. Si querés ver cómo trabajamos la endodoncia en Zuro, mirá la página de endodoncia.
Preguntas frecuentes
Dudas comunes antes de decidir
¿Duele el tratamiento de conducto?
¿Por qué me dolía tanto antes de ir?
¿Cuánto dura la molestia después del tratamiento?
¿Se hace con anestesia?
¿En cuántas sesiones se hace una endodoncia?
¿Es mejor sacar el diente que hacer el conducto?
¿Tenés un diente que te preocupa? Contanos
Un endodoncista revisa tu caso con imágenes en la misma clínica y te dice si necesitás un tratamiento de conducto, sin que la duda te frene.
Aviso. El contenido de este blog es informativo y de divulgación general. No constituye una indicación, diagnóstico ni tratamiento clínico, ni reemplaza la consulta con un profesional. Cada caso es distinto: ante cualquier síntoma, duda o decisión sobre tu salud bucal, consultá siempre a tu odontólogo/a de confianza o a un profesional matriculado. Zuro Dental no se responsabiliza por el uso que se haga de esta información.
